viernes, 3 de octubre de 2008

Mecanismo de Lesion


En deportes como la lucha, el baloncesto, la natación competitiva, el fútbol americano, el fútbol australiano, el esquí, el voleibol, el fútbol, el hockey y otros deportes que implican gran tensión de las rodillas, es común desgarrarse uno o más ligamentos o cartílagos. El ligamento cruzado anterior es a menudo desgarrado como resultado de un cambio rápido de dirección mientras se corre o como resultado de algún otro tipo de movimiento de giro violento.


También puede desgarrarse por ser extendida enérgicamente más allá de su rango normal, o como resultado de ser forzada lateralmente. En estos casos, otras estructuras también sufrirán daños. Especialmente debilitante es la desafortunadamente común "tríada infeliz" donde resultan desgarrados los ligamentos cruzado anterior y colateral medial y el menisco medial. Esto típicamente surge de una combinación de forzar y girar hacia dentro la rodilla.
Antes de la llegada de la artroscopia y la cirugía artroscópica, los pacientes que tenían cirugía por un desgarro del LCA requerían al menos nueve meses de rehabilitación. Con las técnicas actuales, estos pacientes pueden estar caminando sin muletas en dos semanas, y practicando algún deporte en unos pocos meses.


Además del desarrollo de nuevos procedimientos quirúrgicos, la investigación actual está buscando en los problemas subyacentes que pueden aumentar la probabilidad de que un atleta sufra una lesión de rodilla grave. Estos descubrimientos pueden llevar a encontrar medidas preventivas efectivas.

Cirugia de Rodilla

Tipo de Plastia
Hay un reconocimiento generalizado hacia el H-T-H como referencia de resistencia en todos los estadíos de la cicatrización pero, más recientemente, MacDonald (1995) ha demostrado que la plastia semitendinoso-recto interno es igual de eficaz en rehabilitaciones aceleradas que la de H-T-H.

Cicatrización de la Plastia
Toda plastia implantada sigue el siguiente proceso de maduración: necrosis avascular, revascularización, proliferación celular y remodelado. Estos estadíos pueden no tener un desarrollo escalonado y varios concurrir al mismo tiempo. La revascularización parece que alcanza su máximo hacia los 6 meses del implante. Esto nos sugiere que exigir mucho a la plastia entre el 4º-6º mes pueden conllevar un riesgo de estiramiento y ruptura de la plastia. Estos aspectos, extrapolados de estudios con animales, pueden tener una distinta evolución en humanos. Un estudio muy interesante de Rougraff (1993) sugiere la revascularización desde la 3ª semana, el remodelado entre 2 y 10 meses (vaya margen!!!!!), hablan de una mejor predisposición de la plastia hueso-tendón-hueso para la rehabilitación acelerada, y unos 3 años para que la plastia sea histológicamente como un ligamento. Un trabajo más reciente apunta sobre la posibilidad de que a los 6 meses, las plastias se comporten tanto a nivel de vascularización como de tejido colágeno igual que el ligamento normal. Esto último parece estar favorecido por una rápida participación en la actividad física que estimularía un incremento del metabolismo que aumentaría la síntesis de colágeno y el aumento de fuerza y tamaño de la plastia.





Las técnicas de cirugía artroscópica, aplicadas en principio a la rodilla y luego extendidas a las intervenciones de cualquier otra articulación, han sido motivo de polémica, base para agrias discusiones en foros profesionales y congresos entre los partidarios de las técnicas convencionales por cirugía abierta y los "modernos" artroscopistas. Parece sin embargo que todos estos procesos de debate sufren un proceso parecido de aceptación primero, de consolidación después y, por fin, de establecimiento de unas indicaciones que todo el mundo acepta y que se estandarizan internacionalmente. Así ha ocurrido con las plastias de rodilla, y más específicamente con destinada a corregir la rotura del ligamento cruzado anterior. Ya no se discute que deben ser operadas mediante artroscopia pero en el camino hemos ido rectificando el rumbo para corregir algunos errores. Por ejemplo, ahora ya no se utilizan plastias artificiales y, en cambio, se recurre cada vez más a los aloinjertos. Los criterios para la decisión quirúrgica en la rotura del ligamento cruzado anterior fueron extensamente debatidos en nuestro artículo sobre la elección de plastia de ligamento cruzado anterior. Ahora continuaremos con el establecimiento de los protocolos de rehabilitación.

Los criterios de actuación son muy similares independientemente del tipo de plastia utilizada para la reparación del ligamento cruzado anterior, pero mencionamos la diferencia de opiniones entre los expertos que se han preocupado de publicar conclusiones tras el estudio de resultados entre sus pacientes. Hacemos referencia a la posible diferencia entre plastias obtenidas de tendones de la pata de ganso y plastias del tipo "hueso-tendón-hueso" obtenidas de tendón rotuliano. Algunos de los aspectos negativos de la elección de cualquiera de las dos se pueden obviar con la colocación de un aloinjerto, como el liofilizado de cadáver de un rotuliano con pastilla ósea de rótula y tibia. Como no se utilizan tendones del propio paciente, se eliminan los efectos de sangrado e inflamación postquirúrgicos y no es necesario compensar su falta con una potenciación de isquiotibiales. También se evita el dolor en polo inferior de rótula o, lo que es una complicación mucho más importante, la algodistrofia de rótula, que sin ser complicaciones habituales, pueden amargar la evolución postoperatoria y mermar las posibilidades de volver a la competición en los profesionales del deporte. Las pautas de rehabilitación del ligamento cruzado anterior serán las mismas pero sin temer complicaciones tardías derivadas de la falta de un tendón extraído del propio paciente.


Aspectos Clave
El objetivo de una recuperación acelerada de la intervención de una plastia de LCA contempla:
Inicio prematuro de la deambulación para soportar el peso corporal, esto favorece la compresión y movimiento cartilaginoso, facilita la reorganización del colágeno y proporciona a los tejidos óseo y demás partes blandas de la rodilla la capacidad para responder a las cargas fisiológicas normales.
Recuperar rápido el rango de movimiento de la rodilla; de forma relevante los últimos grados de extensión.
Efectuar un programa de fuerza agresivo, basado en electroestimulación pasiva y ejercicios activos de cadena cinética cerrada que protegerán el injerto.
Consideraciones




Biomecanica de la rodilla

Movimientos
La rodilla permite los siguientes movimientos: flexión, extensión, bloqueo, desbloqueo, y una ligera rotación. Los ligamentos y meniscos, junto con los músculos que atraviesan la articulación, impiden el movimiento más allá de lo que permite el rango de movimiento de la rodilla. por eso decimos que la rodilla es un hueso que se mueve constantemente


La cinemática de la rodilla es extraordinariamente compleja, hasta tal punto, que su dinámica en el movimiento, se realiza en tres planos a la vez, de hecho, aún no se ha podido diseñar todavía una prótesis que reproduzca exactamente esta cinemática.
El movimiento de flexo-extensión, no es un simple movimiento de gozne alrededor de un eje transversal, en un solo plano. A él se le unen simultáneamente un movimiento da rotación interna y externa. Los últimos 15° de extensión son sincrónicos a una rotación externa, formando lo que se denomina "autoatornillamiento" de la rodilla, alcanzando la posición de máxima estabilidad (máximo contacto entre la superficies articulares y máxima tensión de los ligamentos).

Anatomia de la rodilla

Rodilla En anatomia, la rodilla es una articulación sinovial o diartrosis, compuesta debido a que conecta el fémur y la tibia en una una articulacion bicondilea y el femur y la rotula en un articulacion trocoidea o en silla de montar. Es una articulación uniaxial ( hace movimiento de flexoextension en un eje latero-lateral) pero posee una rotacion conjunta en el momento en que la rodilla esta llegando a su maxima extension. En los humanos es vulnerable a lesiones graves y al desarrollo de artrosis, ya que las extremidades inferiores soportan casi todo el peso del cuerpo.





Ligamentos: Intrínsecos Ligamento cruzado anterior (LCA). El críticamente importante LCA evita que la tibia se deslice demasiado hacia afuera respecto al fémur.
Ligamento cruzado posterior (LCP)
Ligamento yugal Une los meniscos
Ligamento de Humphreyo menisco-femoral-anterior
Ligamento de Wrisbergo menisco-femoral

Extrínsecos:
Cara anterior
Tendón cuadricipital-Ligamento rotuliano -Ligamento menisco rotuliano-Ligamentos alares.

Cara posterior
Cáscara fibrosa cóndilea
Ligamento poplíteo oblícuo
Ligamento poplíteo arqueado
Cara interna
Ligamento alar rotuliano-Ligamento menisco rotuliano-Ligamento lateral interno o ligamento colateral tibial
Cara externa
Ligamento alar rotuliano externo-Ligamento menisco rotuliano externo-refuerzo capsular externo -Ligamento lateral externo o ligamento colateral peroneo -tendón del ms.popliteo (mas posterior)
Meniscos
Son fibrocartílagos en número de dos avascularizados y conexión nerviosa, por lo que al lesionarse no se siente dolor agudo pero si molestia en la zona. Están dispuestos entre la tibia y el fémur y hacen de nexo entre estos pues las cavidades ´glenoidales de la tibia son poco cóncavas mientras los cóndilos femorales presentan una convexidad más acentuada, también son encargados de agregar estabilidad articular al controlar los deslizamientos laterales de los cóndilos y de transmitir uniformemente el peso corporal a la tibia. Los me
niscos disminuyen su grosor de fuera a dentro, el exterior tiene forma de "O" y el interno de "C" o "media luna".La cara superior de estos es cóncava y la inferior plana. Se adhieren a la cápsula por su circunferencia externa mientras la interna queda libre. Ambos meniscos quedan únidos entre sí por el ligamento yugal.